La nueva Ley 39/2015, de 1 de octubre del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas incluye, entre sus novedades más destacadas, incrementar la participación de los ciudadanos en el procedimiento de elaboración de normas. El artículo 133 señala que con carácter previo a la elaboración del proyecto o anteproyecto de ley o de reglamento, se llevará a cabo una consulta pública, a través del portal web de la Administración competente en la que se recabará la opinión de los sujetos y de las organizaciones más representativas potencialmente afectados por la futura norma. Las ciudadanos podrán transmitir su opinión sobre los proyectos de normas de dos formas:

Mediante instancia en el Registro de entrada (Oficina de Atención al Ciudadano – planta baja del Ayuntamiento)

Mediante email: secretaria@ajcalp.es

Consulta pública previa relativa a la Modificación Puntual D-15 del PGOU-98 de Calp, sobre perspectiva de futuro en los  Sectores de Suelo Urbanizable No Programado  Ráfol I y II, Pla Feliu I y II y Garduix I y II. (consulta pública desde el 12 de junio de 2020 hasta el 30 de septiembre de 2020)

El vigente Plan General del Municipio (PGOU), trae su causa en la aprobación de la Homologación Global Modificativa, aprobada por la Comisión Territorial de Urbanismo en sesión del día 28 de julio de 1998, siendo publicadas sus normas en el Boletín Oficial de la Provincia del día 21 de octubre de 1998.

Han transcurrido más de veinte años desde la Homologación Global Modificativa del PGOU llevada a cabo en el año 1998. Homologación que a su vez tuvo su origen en el Plan General de 1989, cuyos trabajos se iniciaron con el Avance del Plan en el año 1981.

Señalar las anteriores fechas, supone reflexionar sobre los parámetros sociales imperantes hace cuarenta años. Años de expansión y crecimiento, que produjeron un abandono sistemático del centro de la ciudad y la expansión de las periferias de nuestras ciudades. Fue el boom de la vivienda unifamiliar en todas sus variantes. Los planes parciales entorno a las ciudades se multiplicaron. La expansión de la ciudad parecía no tener límites. Los centros comerciales y de ocio salían de la ciudad al extrarradio. Los polígonos industriales se multiplican por doquier. En definitiva se entró de lleno, en lo que hoy denominamos y se conoce como “ciudad dispersa”, con todos los inconvenientes que el transcurso de los años ha hecho aflorar y que nuestra sociedad viene soportando.

De un tiempo a esta parte, y cada vez con más intensidad, estamos acudiendo a un replanteamiento social del crecimiento de las ciudades. Ya en el año 1999, hace más de veinte años, la Unión Europea emitió el documento “Estrategia Territorial Europea”, con el subtítulo “Hacia un desarrollo sostenible del territorio de la UE”, donde se expone que

“Para poder controlar mejor la continua tendencia a la expansión de las ciudades, los Estados miembros y sus autoridades locales y regionales deben apoyarse en la idea de la “ciudad compacta” (o ciudad de pequeñas distancias). Esto incluye, por ejemplo, el control de la extensión de las áreas urbanizables, en el marco de una política urbanística cuidadosa, particularmente en las periferias urbanas y en muchas zonas costeras. (...) El objetivo consiste en frenar la expansión de las ciudades y desarrollar un enfoque integrado de la planificación de los transportes. Ello contribuirá a disminuir la dependencia con relación al automóvil y a promover otros medios de transporte (transportes públicos, bicicleta).”

Estas directrices ya han sido recogidas en las normativas urbanísticas de más reciente promulgación -tanto en la estatal con el Texto Refundido de la Ley del Suelo y Rehabilitación Urbana, aprobado mediante el Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre (TRLS15), como en la autonómica Ley 5/2014, de 25 de julio, de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje de la Comunidad Valenciana (LOTUP)- así como en la jurisprudencia de distintos tribunales.

El problema que se plantea y que pretende en su caso afrontar la posible modificación del Planeamiento, deviene de la necesidad de reflexionar sobre si el desarrollo de los seis sectores de suelo urbanizable previstos en el PGOU-98 antes citados, resultan acordes con un “desarrollo territorial y urbanístico sostenible, entendiendo como tal aquel que satisface las necesidades adecuadas y suficientes de suelo para residencia, dotaciones, y actividades productivas, preservando los valorea ambientales, paisajísticos y culturales del territorio.”

La necesidad de la posible modificación, surgirá de la apreciación que efectúen los representantes políticos municipales, de cómo afectará el desarrollo de los seis sectores de suelo urbanizable al contenido equilibrado del desarrollo territorial y urbanístico sostenible de Calp en el futuro.

La oportunidad de la misma pivota en varias circunstancias producidas a los largo del tiempo y que sintéticamente se apuntan a continuación:

  • Antes de la crisis sanitaria nos encontramos en un escenario donde la actividad económica relacionada con la construcción después de un largo crecimiento, abocó de lleno a una brusca ralentización dejando sin desarrollar sectores que el planificador consideró en su día como de interés para el crecimiento de las ciudades o, al menos, como susceptibles de desarrollarse urbanísticamente por no tratarse de suelos con características que los hicieron merecedores de protección, si bien todo ello desde una óptica desarrollista.
  • Al mismo tiempo, socialmente, sobre todo en aquellas poblaciones donde la construcción era una parte más de la actividad turística -es decir, las viviendas construidas respondían a la necesidad o expectativa de procurar alojamiento a aquellos que querían disfrutar de temporadas de descanso o a la demanda de aquellos que querían hacer negocio con estos flujos turísticos- la urbanización de nuevos terrenos que antes restaban sin uso urbanístico era muy contestada.

Como se ha visto en los apartados anteriores, el paradigma teórico ha cambiado en las últimas décadas. Es más, tras la crisis sanitaria mundial que todavía hoy sufrimos, difícilmente puede, tan siquiera otearse, en un futuro mediato, cuál sea el devenir en el desarrollo sostenible de nuestras ciudades.

Aquello que el planificador consideraba hace dos décadas, sin duda alguna, que era una opción de crecimiento coherente con el destino de Calp como ciudad, en la actualidad es discutido, debatido, polemizado… y por tanto debe ser reflexionado, reconsiderado y sometido a estudio. Y, precisamente, ese es el germen de la modificación que se somete a consulta pública en relación con el artículo 49.bis LOTUP.

Se parte, por tanto, de la intención de acompasar una planificación que, en una primera aproximación, puede considerarse obsoleta respecto a las necesidades actuales, a su transformación y adaptación a los nuevos postulados.

No existe una única alternativa en la solución del problema, ya que va a depender básicamente de la posición, o del valor que se pretenda primar en la concepción del desarrollo territorial y urbanístico sostenible.

La solución va a variar en función de la intensidad que se le otorgue a los distintos valores que integran el concepto de desarrollo sostenible. Y así será una cuestión de gradación entre actividades productivas, residenciales, valores ambientales y culturales, las que determinen las diferentes alternativas que se propicien.

En un extremo encontraríamos la que denominaremos primera alternativa -no proceder al inicio del procedimiento- supondría el mantenimiento de las condiciones y usos actuales del espacio.

En el otro extremo se encontraría la eliminación de la condición de suelos urbanizable de los seis sectores señalados.

Entre ambas soluciones pueden plantearse multitud de variables tanto de extensión, como de diferente aptitud.

Consulta pública previa relativa al Plan de Reforma Interior de la manzana comprendida entra las Calles La Font, Llibertat, de Fora, Petit y Avenida del Norte. (consulta pública desde el 06 de abril de 2020 hasta el 30 de septiembre de 2020)

Las Normas Urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana (NUPGOU) establecen, en su artículo 89, que la manzana delimitada por las calles Llibertat , Fora, Petit, la Font y Avenida del Norte deberá ser objeto de Plan de Reforma Interior (PRI), en que se fijen las alineaciones interiores, rasantes y alturas en la plaza pública situada en su interior.

En dicho espacio el Ayuntamiento ha venido obteniendo suelo, mediante compra, convenios urbanísticos, etc.… habilitando dichos terrenos para su actual uso de  aparcamiento público.

En la práctica la zona se ha configurado como un lugar estratégico, necesario y casi imprescindible en el aparcamiento del Casco Antiguo, dando respuesta en invierno a los residentes y trabajadores del mismo y en verano, además, albergando a los turistas visitantes del Casco Antiguo.

Sin embargo, la actual situación no deja de ser una solución provisional -a pesar de haberse prolongado en el tiempo- a la espera de ser abordada la redacción del citado PRI que permita ordenar los usos ofreciendo a la ciudadanía una infraestructura de calidad que dé respuesta a las necesidades de la población.

En primer lugar, la delimitación del Plan de Reforma Interior sin definición de su norma de gestión dificulta la tramitación de licencias para usos y obras de acuerdo a lo indicado en el artículo 209 LOTUP. Por tanto, la aprobación de unas normas de gestión permitirá la plena seguridad jurídica para aquellas personas titulares de inmuebles situados en el ámbito afectado.

El espacio que se viene citando se encuentra estratégicamente situado en junto al límite septentrional del Casco Antiguo, conformándose como un lugar de entrada y recepción desde esa orientación. No obstante, la forma de entrada no se encuentra definida en la actualidad más allá del uso intensivo como aparcamiento.

Los sucesivos estudios que sobre el Casco Antiguo han venido desarrollándose -Concurso de Ideas sobre el Casco Antiguo, Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado, Plan de Movilidad Urbana Sostenible, etc.- destacan la importancia de este espacio público. No obstante, su uso con vocación de ser definitivo no se encuentra suficientemente definido o, al menos, estudiado desde una perspectiva global tomando en consideración su papel en relación con el Casco Antiguo como área más cercana a él.

Si bien hay cierto consenso -respaldado por los datos objetivos en los citados estudios- en la existencia de una carencia de plazas de aparcamiento en esta zona, no es menos cierta la sensación en la población de la infradotación de espacios públicos en el entorno más próximo a este espacio. Como tampoco puede dejarse de lado el cambio de paradigma que, gradualmente viene implantándose en las ciudades -desde las más grandes hacia las de medio tamaño- respecto a la importancia de la movilidad sostenible mediante medios alternativos al automóvil privado. Este cambio de percepción priorizaría los aparcamientos disuasorios en lugares más alejados del Casco Urbano en lugar de reservar amplios espacios para el coche dentro de la propia trama urbana.

Finalmente no se debe olvidar el concepto de ciudad de los cuidados que todo instrumento urbanístico debería tener como objetivo, en íntima relación con la perspectiva de género como elemento transversal y transformador, tal y como se recoge en la Ley 5/2014, de 25 de julio, de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje de la Comunidad Valenciana (LOTUP).

Nos encontramos, por tanto, en un momento de gran interés en la planificación de la ciudad en términos generales que, desde el punto de vista particular del entorno que se viene citando, hace más oportuna, si cabe la redacción del PRI encomendada por el mencionado artículo 89 de las Normas Urbanísticas.

Como se ha indicado, son varios los objetivos que se persiguen mediante la redacción del Plan de Reforma Interior. Por una parte, se atiende a lo indicado en el artículo 89 de las Normas Urbanísticas en lo que se refiere colmatar el vacío urbano existente mediante la definición de alineaciones interiores, rasantes y alturas en la plaza pública situada en el interior de la manzana configurada por las calles  Llibertat, Fora, Petit, la Font y Avenida del Norte.

Por otra parte, se pretende definir los usos del espacio público adaptándolos a las necesidades actuales de la sociedad siempre bajo una previsión de vigencia de estos a lo largo del tiempo, de acuerdo a las tendencias sociales. En ese sentido, considerando los años transcurridos desde la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, se hace evidente reconsiderar -o, al menos, reflexionar sobre- los usos previstos en el citado documento.

El punto de partida posibilita, por tanto, un amplio abanico de posibilidades cuyo patente interés inspira a este Ayuntamiento a dejar abierta la posibilidad de participación ciudadana mediante la consulta pública previa prevista en el artículo 49.bis LOTUP sin mayores directrices que las indicadas en este y los otros apartados: definición de los usos de este estratégico e importante espacio público para ponerlo en servicio de su entorno.

La primera alternativa -no proceder a la redacción del Plan de Reforma Interior en estos momentos- supondría el mantenimiento de las condiciones y usos actuales del espacio. Sin embargo, décadas después de la aprobación del actual Plan General de Ordenación Urbana, no se considera apropiado por parte de este Ayuntamiento dejar pasar la oportunidad de planificar y gestionar el suelo incluido en el ámbito citado.

De este modo, si se inicia la tramitación del instrumento urbanístico, y partiendo de la premisa indicada en el punto anterior de dejar abierto el amplio abanico de posibilidades y potencialidades de este espacio para el debate público, las soluciones alternativas deberán aparecer durante ese proceso público. Así, la solución final -las alternativas a dicha solución- aparecerá durante el propio procedimiento. Únicamente no proceder a la redacción del Plan de Reforma Interior puede considerarse, en estos momentos iniciales, como una alternativa en sentido estricto.