Información histórica
La historia de Calp está intrínsecamente ligada al mar Mediterráneo y a su guardián más emblemático, el peñón de Ifach, una imponente mole rocosa que ha sido testigo del paso de numerosas culturas a lo largo de los milenios.
Orígenes y la huella de Roma
Los vestigios humanos más antiguos localizados en el término municipal se remontan a la Edad de Bronce, aunque los primeros asentamientos estructurados corresponden a poblados ibéricos situados en elevaciones estratégicas como el propio peñón de Ifach, Cosentari o el Castellet del Mascarat. Posteriormente, las costas calpinas escucharon el eco de los fenicios.
Sin embargo, fue durante la romanización, a partir del siglo III a. C., cuando Calp adquirió una gran relevancia como centro comercial y pesquero. Los romanos aprovecharon la cercanía al mar para establecer villae de vocación agrícola y complejos costeros. El máximo exponente de esta época es el yacimiento de los Baños de la Reina, un complejo tardorromano del siglo IV-V d. C. que, más allá de la leyenda morisca que le da nombre, funcionó como una importante factoría de salazones, viveros de pescado y producción de garum. Asimismo, la extracción de sal en Las Salinas fue una actividad económica clave impulsada por los romanos para la conservación de alimentos.
Época musulmana y la consolidación cristiana
Tras el paso de los visigodos, la época de dominación musulmana dejó su impronta con la construcción del primer castillo de Calp en el paso del Mascarat, erigido como elemento defensivo. Durante la Edad Media, la villa experimentó prosperidad gracias al comercio de la seda y la lana.
La tradición sitúa la conquista cristiana en 1240 por las tropas de Jaime I, tras la toma de Dénia, aunque algunos historiadores la datan en 1254. En 1290, el almirante aragonés Roger de Lauria impulsó la creación del Poblado de Ifach en la ladera del peñón. Este asentamiento amurallado tuvo una vida efímera, ya que fue destruido en 1359 durante la guerra de los Dos Pedros. Sus habitantes se vieron obligados a refugiarse en una alquería cercana a la costa, lo que sentó las bases del actual núcleo urbano de Calp, que en 1386 consiguió su independencia administrativa al dividirse el término del castillo de Calp.
Siglos XVI al XVIII: Corsarios y murallas
La Edad Moderna estuvo marcada por la constante amenaza de los piratas berberiscos. Para defender a la población cristiana, se construyeron fortificaciones como el Torreón de la Peça en el siglo XV y nuevas torres vigía. A pesar de estas defensas, Calp sufrió en 1637 uno de los episodios más trágicos de su historia: la villa fue saqueada por esclavistas africanos que secuestraron a 315 personas, llevadas cautivas a Argel durante cinco años hasta que fueron liberadas a cambio de oro y prisioneros.
El crecimiento demográfico obligó a la población a residir extramuros, lo que motivó la redacción de nuevos proyectos de amurallamiento a mediados del siglo XVIII y la creación de nuevos arrabales.
Siglo XIX y el despunte pesquero
Durante el siglo XIX, Calp experimentó un notable desarrollo urbano hacia occidente y el despegue definitivo de su actividad marinera. Se levantaron edificios al servicio de la pesca, como el Pósito de Pescadores, sentando las bases de una tradición que pervive en el carácter del municipio.
El siglo XX: Del saneamiento al paraíso turístico
El siglo XX transformó radicalmente la fisonomía y la economía del municipio. En 1918 se sanearon Las Salinas para reactivar la producción salinera, una actividad que había sido abandonada a finales del siglo XVIII por temores infundados sobre su impacto en la salud pública. La llegada del motor a las barcas de pesca impulsó aún más la industria del mar.
La semilla del turismo moderno se plantó en los años treinta con la construcción de los primeros pequeños hoteles de playa en el entorno de los Baños de la Reina y la inauguración del Parador de Ifach en 1935. La belleza de Calp y su luz singular atrajeron a ilustres visitantes como Joaquín Sorolla, Ernest Hemingway y Camilo José Cela, quienes quedaron cautivados por el peñón.
A partir de la década de 1960, Calp experimentó el gran auge turístico y urbanístico característico de la Costa Blanca. En esta época, la arquitectura vanguardista también dejó su sello con obras como La Muralla Roja de Ricardo Bofill. A la vez, enclaves históricos y naturales como el Peñón de Ifach y Las Salinas adquirieron el estatus de espacios protegidos (en 1987 y 1993, respectivamente), preservando su enorme valor ecológico frente a la expansión urbana.
Hoy en día, Calp es un crisol donde conviven el turismo cosmopolita, una profunda tradición marinera y un legado histórico milenario que sigue desvelando los secretos del Mediterráneo.
Si quieres saber más sobre la historia del municipio, puedes visitar el Museo de Historia de Calp o acceder a su portal web: